¿Quién ha creado algo así? ¿Salió de la nada? ¡¿Algún grupo de arquitectos maestros?! ¡¿Dios?! Pues nada de eso: “el cerebro humano se ha construido a lo largo del proceso evolutivo” (Mora, 2009, p. 15).
Así es, con el pasar del tiempo. Millones de años. Poco a poco. Ha pasado y pasado el tiempo. Mucho tiempo, a decir verdad. Como lo dice Francisco Mora (2009):
(…) Más de 500 millones de años aproximadamente. Y no ha sido un proceso llano y sin contratiempos, para nada. Antes todo lo contrario: ha sido un camino a prueba y error; tejiendo y destejiendo a medida en que se veía cómo se necesitaba que fuera el entramado cerebral para que interactuara de una buena manera con el entorno. Proceso de cambios que sin duda alguna aún continúa. Tanto a lo largo de las generaciones de seres humanos actuales como en la propia intimidad del cerebro de cada hombre concreto, con el cambio y remodelamiento de los contactos de las células cerebrales, las sinapsis, a lo largo de toda la vida.
Para resaltar: el hecho de que aún el cerebro continúa cambiando. Como lo ha venido haciendo claro está, y cambiando en toda persona en concreto. Con lo que vivenciamos. Con lo que sentimos…va cambiando, eso sí, para toda persona, para bien o para mal.
“El cerebro humano es una gran masa gelatinosa de aproximadamente un kilogramo y medio de peso, de color gris” (Mora, 2009, p. 15). Así de pequeño, ¿de color gris? ¡Qué feo! También agreguémosle que es feo (como el interior de nuestro cuerpo ni más faltar) pero, esa masa gelatinosa es la más compleja creación de la naturaleza ¿que está en función de qué? Pues de una función muy simple. Tal como lo define Francisco Mora (2009):
…mantenernos
vivos y de interactuar constantemente con el medio que le rodea. Esta función
está dada para todo ser vivo, pero en los seres humanos se extiende a muchas
más cosas, como el soñar, sentir y tener conciencia de sí mismo (p. 15).
Obviamente
para los seres humanos hay muchas más funciones en el cerebro; se podría decir
que es un cerebro totalmente distinto comparado con el resto de las especies
animales, y es donde yo tengo esa total admiración por el cerebro, por el
cerebro humano, que nos distingue notablemente de los animales en todo sentido
(no exactamente en todo); funciones sin lugar a duda brillantes…empezando, por
ejemplo, por citar: la conciencia, ¿cómo es posible que se dé algo como eso?
Algo fantástico que posiblemente abordemos en este blog palabras más adelante,
en donde nos adentremos y veamos bien cómo funciona nuestro cerebro.


Comentarios
Publicar un comentario